lunes, 5 de octubre de 2015

ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA EN COLOMBIA.

Al recorrer las zonas centrales y algunas de las principales calles o barrios de las ciudades colombianas, al lado de arquitecturas que normalmente se asumen como históricas, se observan algunas edificaciones que denotan orden y sobriedad formal, arquitecturas que parecen siempre haber estado allí y que son esenciales en la configuración de muchos sitios, pero que a menudo por su discreción pueden pasar por anónimas. Arquitecturas modernas realizadas o concebidas en su mayoría entre las dos décadas de los años 50 y 60, que en su conjunto hacen uso del mecanismo de repetición con variaciones, que recuerda el valor de las ciudades tradicionales, donde la unidad urbana se impone sobre las diferencias entre los edificios.
Por otra parte, los arquitectos colombianos de los años 50 supieron entender esta cualidad universal, y evitaron reproducir la arquitectura moderna internacional como un estilo, lo que implicó para ellos un refinado ejercicio de reconocimiento visual que filtró lo esencial de lo contingente, accediendo por esta vía a un revolucionario sistema estético basado en la capacidad crítica del sujeto y no en la confianza depositada en modelos. Con este mismo sentido, se introdujeron en el país nociones como la precisión, el rigor, la economía de medios y la funcionalidad, consideradas frecuentemente como limitantes de la creatividad y que en manos de firmas como Cuellar Serrano Gómez, Obregón & Valenzuela, Borrero Zamorano Giovanelli y Pizano Pradilla Caro, entre otras, se constituyeron en atributos que dotaron de legitimidad las obras concebidas. M.P. Fontana, E. Henao, I. Llanos, M.Y. Mayorga.
Maria Pia Fontana. Prof. UdG (Universitat de Girona). Barcelona
Miguel Y. Mayorga. Prof. UPC (Universitat Pólitecnica de Catalunya), UOC (Univesitat Oberta de Catalunya). Barcelona.
“La arquitectura moderna colombiana nació en Bogotá y aquí ha seguido prosperando.
Este medio de cielos grises, de continuos días frecuentados por vientos fríos portadores
de lluvias y de tardes precozmente obscuras, puso bridas a lo que hubiera podido ser una
exaltación de entusiasmos líricos, propios de los climas tropicales. En ningún otro lugar del
país el acontecimiento arquitectónico, por razones de clima y de facilidades económicas,
hubiera podido infundir el gusto por las formas sobrias, liberadas de incidentes banales”.
Carlos Martínez
“Entonces pensaron que dado el crecimiento y desarrollo que la ciudad tomaba, que los
requerimientos que ella demandaba implicaban tomar una posición no solamente contra
el desorden reinante, sino que se hacía necesario, aunando esfuerzos, establecer un centro
permanente de estudio que ayudase a prefigurar, no un estilo nuevo, sino la arquitectura
que la ciudad demandase: Una arquitectura que al tiempo que fuera acorde con las tendencias
mundiales, con el lenguaje y principios de la nueva visión, tuviera en cuenta nuestras

gentes, nuestros anhelos, nuestro clima.” Walter Suárez

FUENTES DE IMAGENES.
Las fotografías presentadas en esta publicación son de época. No ha sido posible determinar la autoría de cada imagen de manera individual. Se asume que la mayoría de ellas son atribuibles a los fotógrafos: Guillermo Angulo, Paul Beer, Hernán Díaz, Roberto Dugand, Otto Moll González, Ernesto Madowsky, Antonio Nariño, Saúl Orduz, Gonzalo Restrepo Álvarez, Carlos Salamanca, Germán Téllez y otros.













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